San José, tricentenario.

300 partidos de San José

12/03/2017 21:06 |0

El navarro sigue sumando encuentros con el Athletic. Será baja contra el Madrid por acumulación de tarjetas amarillas

Mikel San José no jugará el sábado (16.15 horas, San Mamés), ante el Real Madrid. El futbolista navarro ha visto una amarilla en el derbi, en el minuto 68, cuando el Athletic ya ganaba 2-0, y deberá cumplir ciclo de sanción frente al conjunto blanco. Eso sí, será un encuentro que recordará con una sonrisa. Primero, por la victoria; y segundo, por haber cumplido 300 partidos con la camiseta rojiblanca.

Hubo un tiempo en el que Mikel San José creía que las oportunidades estaban en otra parte del mundo. Concretamente en Liverpool, donde recaló con 18 años tras dejar Lezama. Los ‘reds’ pusieron 400.000 euros encima de la mesa y se llevaron al entonces prometedor central navarro, quien ingresó en el filial del club de Anfield y firmó un contrato por tres temporadas. No dio el salto, agotó dos y luego regresó como cedido al Athletic (2009), que al término del curso compró su libertad por cerca de tres millones. Ahora es mediocentro, titular, internacional, uno de los hombres con peso en el vestuario y también tricentenario con la camiseta rojiblanca, definitivamente la única que baraja vestir. Hoy ha jugado su partido número 300 con el escudo del Athletic cosido en el pecho y lo ha festejado con una victoria en el derbi de Anoeta, donde ya ha ganado por segunda vez.

El navarro siempre dice que no se arrepiente de haber abandonado Lezama y probado suerte en el Liverpool, donde no consiguió abrirse paso hasta el primer equipo, pero no le gusta hablar de ello. Ocurrió y ya está. Desanduvo su camino y se adhirió con fe inquebrantable a la causa rojiblanca, que defiende con pasión y sin fisuras. De hecho, no tiene agente y cierra sus renovaciones previa consulta con su familia. La última extensión contractual la rubricó hasta 2020 y aceptó una cláusula de salida de 40 millones. Es uno de los futbolistas con más años firmados de la plantilla, junto a Laporte (2020), Williams (2021) y Yeray (2022). No le preocupa nada porque no tiene intención de irse a ningún sitio y su idea es seguir en el Athletic hasta el final. Con 300 partidos como rojiblanco y si nada raro ocurre se convertirá en uno de los futbolistas con más encuentros en la historia del club. Cumplirá 28 años en mayo y, en teoría, entra en una edad perfecta para ofrecer su mejor versión y dar un poso de madurez a su fútbol.

Goles, imanes y gafas

De momento no lo está consiguiendo porque su actual temporada es un interminable ejercicio de irregularidad. Está muy por debajo de su nivel y no acaba de alcanzar el equilibrio que siempre le ha caracterizado como jugador, tanto en la parcela defensiva como ofensiva. A pesar de ello, Ernesto Valverde cree ciegamente en San José y le mantiene como socio destacado de Beñat, una pareja que gobierna desde hace tiempo el centro del campo rojiblanco. El navarro sabe que no está bien y hasta ha dado públicamente las gracias a su entrenador por seguir confiando en él, un hombre fundamental en las jugadas de estrategia e incansable en su misión de destruir el fútbol rival y echar siempre una mano a la línea defensiva. Cuando San José es San José el Athletic lo agradece sobremanera y lo nota, y por eso le espera impaciente.

Desde que regresó a Bilbao en 2009 nunca ha jugado menos de 30 partidos por temporada. Es su registro más bajo, su suelo, mientras que el techo lo rompió en la campaña 2015-2016 con 51 concursos. La misma en la que asfaltó el camino hacia el título de la Supercopa con aquel golazo de más de 40 metros que sonrojó a Ter Stegen. Es un mediocentro con un extraordinario olfato anotador, un tanto atrofiado en lo que va de año. Pero jamás falta a su cita con el gol. Ahora mismo lleva tres, pero en el curso de la Champions se disparó hasta los ocho. «Mis compañeros me dicen que tengo un pequeño imán en el área», decía en una entrevista con este periódico. Los celebra haciendo con las manos unas gafas imaginarias con las que busca a su pareja en la grada.

Vivió un momento extremadamente complicado cuando murió su padre en 2011. Solo tenía 22 años. «Me afectó. Fue muy duro. Por la acumulación de partidos, apenas le vi en sus últimos días», confesaría después, cuando la herida aún supuraba. Hoy es una cicatriz. Pero levantó cabeza, regresó con fuerza y Del Bosque le hizo internacional absoluto en septiembre de 2014. En marzo de 2016 nació su primer hijo y unos meses más tarde fue convocado para la Eurocopa. No llegó a jugar, pero disfrutó de la experiencia. Y este domingo se ha convertido en tricentenario con el Athletic, con triunfo en el derbi vasco incluido. Un capítulo más en una historia que sigue escribiéndose.

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