Gil Manzano, bajo la lupa del Camp Nou

11/01/2017 23:22 |0

El aliento de las gradas culés, que gritaron «¡Piqué, Piqué!», persiguió al árbitro desde el primer minuto

El aliento del público azulgrana persiguió ayer a Gil Manzano desde el primer minuto, quien pese a algunos errores salió indemne del trance, en parte gracias a que Messi desatascó la eliminatoria cuando estaba igualada. La presión sobre el árbitro extremeño se apreció nada más empezar el partido, cuando una escapada del argentino, seguida de un agarrón de Beñat, no fue sancionada con tarjeta amarilla, lo que provocó una pitada descomunal en el Camp Nou. Había un guión escrito en el césped, el de Ernesto Valverde y Luis Enrique, pero las gradas habían decidido jugar el suyo. No otra cosa les había pedido Gerard Piqué con las incendiarias declaraciones sobre una conspiración arbitral que lanzó tras el partido de ida en San Mamés y el de Liga en Villarreal.

La afición entendió el mensaje enviado por el central barcelonista. Cada acción de Gil Manzano fue sometida a un estrecho escrutinio desde la tribuna. Apenas se había cumplido el segundo minuto del partido y otra ocasión de Luis Suárez, abortada con un discutido fuera de juego, desencadenó otro ‘crescendo’. El público dictaba sentencia con broncas y gritos de «¡Piqué, Piqué!» hasta que mediada la primera parte la espita se rompió. Suárez marcó un gol que fue anulado por fuera de juego inexistente. El uruguayo cuestionó la decisión y la hinchada jaleó de nuevo a Piqué. El central tenía razón, decretaba la masa culé. Los árbitros estaban contra el Barça, confirmaba. La temperatura del Camp Nou subió un punto y una marea de decibelios envolvió a Gil Manzano.

El estadio reventaría después con una falta de Etxeita a Neymar que fue castigada con amonestación. Cada lance era un estallido colectivo, una petición de tarjeta... Hasta que Suárez marcó el gol que el Barça necesitaba y entonces, y solo entonces, llegaron los cánticos. Pero los gritos tampoco cesaron y Aymeric Laporte se llevó una buena bronca por un agarrón a Messi al borde del área que el árbitro castigó con amarilla.

En la segunda mitad, el temprano penalti a Neymar aplacó los ánimos en el Camp Nou. Con el 2-0, el árbitro dejó de ser protagonista y el 2-1 del Athletic terminó de devolver al público al fútbol. La lupa se desvió de Gil Manzano salvo cuando los leones trataban de perder tiempo y encrespaban a la parroquia. Un choque fortuito de Piqué con Williams, que quedó tendido en el campo, fue resuelto con solvencia con el árbitro, que al final sacó cinco tarjetas a los leones. Una de ellas, la amonestación a Beñat por una falta al borde del área a Suárez, fue la que dejó libre el camino para el Barça. En su tercer libre indirecto, Messi envió el balón a la red y el marcador ya no se movió. Gil Manzano, que perdonó algunas tarjetas a los rojiblancos, salió del Camp Nou con la asignatura aprobada. Pero pitándole los oídos.

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